Uncategorized — Lunes, 12 de septiembre del 2011 11:31 am

Impunidad de los Políticos

Escrito por

Luis A. González Tule[1]

El reprobable y lamentable atentado en contra de civiles ocurrido en el Casino Royale el pasado 25 de agosto podría mostrar, una vez más, que en México impera la impunidad para quienes ostentan el poder político o están vinculados a éste. La difusión de un video por el periódico Reforma en el que aparece el hermano del alcalde de Monterrey, Jonás Larrazabal, recibiendo una cantidad estimada en 400 mil pesos en el interior de un casino en esta ciudad podrían sumarse a la lista de evidencias que deben ser investigadas para dictar responsabilidades, pero cuyos culpables no llegan a ser enjuiciados o, de serlo, son exonerados. Los casos son elocuentes.


Jorge Emilio Fernández, "El Niño Verde" recibiendo dinero en presunto acto de corrupción. Fuente: cargamento.blogspot.com

Febrero de 2004. Jorge Emilio González Martínez, quien fungía como senador además de ser presidente del PVEM, fue denunciado por negociar con supuestos empresarios un proyecto turístico en Benito Juárez -municipio gobernado en aquel momento por el PVEM-, en Quintana Roo. En el video, el Niño Verde acuerda otorgar al supuesto empresario los permisos de construcción de una reserva ecológica, recibiendo a cambio de tal favor dos millones de dólares. González Martínez compareció ante la Procuraduría General de la República (PGR) en calidad de indiciado para negar las acusaciones por supuestos actos de corrupción y desvío de recursos de su partido. En su defensa, argumentó que fue víctima del gobierno de Vicente Fox y de su secretario de Gobernación, Santiago Creel. El caso finalmente fue archivado en la PGR, al igual que la posibilidad de abrir una Comisión de Investigación en la Cámara de Diputados. Actualmente González Martínez continúa como Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PVEM.


René Bejarano fue acusado de actos de corrupción durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Fuente: El Universal.

Marzo de 2004. René Bejarano, diputado local perredista en su momento, fue expuesto en un video en el programa El Mañanero -conducido por Brozo- recibiendo dinero del empresario Carlos Ahumada. Acusado de tres delitos por la difusión del video (promoción de conductas ilícitas, operaciones con recursos de procedencia ilícita y delito electoral), Bejarano fue desaforado y llevado a juicio. La semana de su desafuero no dejó pasar la oportunidad y se dirigió ante el Pleno de la Cámara de Diputados, erigido en Jurado de Procedencia, para declararse inocente de los delitos que se le imputaban, argumentando que lo suyo fue un acto “indebido mas no “delictivo”. Además, alertó de los peligros de la “telecracia” y arremetió contra Brozo y los propios diputados quienes -según él y al igual que él- se habían llenado las bolsas de dinero para financiar sus campañas. El 5 de julio de 2005 Bejarano fue absuelto de dos de los delitos (lavado de dinero y promoción de conductas ilícitas) por la magistrada Herlinda Velasco Villavicencio, titular del quinto tribunal unitario. De la acusación de delito electoral fue absuelto en septiembre de 2006 y ratificado por la Segunda Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF) en marzo de 2007. Recientemente Bejarano se reincorporó a la política partidista aprovechando que su esposa, Dolores Padierna, se postuló como secretaria general del PRD.

Los casos anteriores afloran tres aspectos alarmantes que no deben pasar desapercibidos. Primero, las instituciones encargadas de investigar y reunir evidencia incriminatoria así como las de impartición de justicia aún se encuentran bajo injerencia de la política. A diferencia de otros referentes tanto latinoamericanos como europeos, en México la justicia continúa politizada, por lo que los actores de este sistema no fijan responsabilidades jurídico-penales a los políticos –o a sus allegados y operadores- que incurren en delitos claros de corrupción. Segundo, los políticos que llegan a ser grabados en audio o video carecen de ética moral y profesional. Desde que se registraron las primeras grabaciones ningún servidor ha reconocido su responsabilidad, pero sí han encontrado culpables pues se dicen ser víctimas de quienes buscan dañar su imagen o la de sus colaboradores (basta recordar la frase célebre del Niño Verde: “me chamaquearon”). Tercero, la sociedad civil ha sido tolerante y consecuente con dichas prácticas. De otra manera no se puede explicar cómo personajes “incómodos” como González Martínez y Bejarano –a los que se podrían sumar los hermanos Larrazabal- permanecen activos sin que sus comportamientos ilícitos hayan sido castigados políticamente.

En una era digitalizada y de gran alcance mediático, es necesario tomar consciencia acerca de la magnitud del problema –para no reproducir esos patrones de conducta informal e ilícita desde el nivel más bajo donde comienzan las mordidas-. Es preciso fijar castigos electorales a los políticos corruptos –no eligiéndolos- y exigir a los operadores del sistema de justicia que dicten responsabilidades apegadas a derecho -independientemente de los intereses en juego y del poder económico o político de los sujetos a juicio-. De lo contrario estaremos condenados, como hasta ahora, a ser meros espectadores de los videoescándalos.

 


 

[1] Es candidato a doctor en Ciencia Política y de la Administración por la Universidad de Salamanca. Máster en Estudios Latinoamericanos,  con mención en Ciencia Política, por el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. Cuenta con una Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Internacional (UNINTER). Como investigador ha escrito un libro sobre la descolonización del Sahara Occidental y ha publicado diversos artículos científicos y ensayos en revistas arbitradas relacionados con los partidos políticos y el Poder Legislativo y Judicial en México. Ha sido articulista de medios locales en el estado de Morelos. Actualmente se encuentra becado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) para concluir estudios de doctorado en la Universidad de Salamanca.

Contacto: luisgonzalez@usal.es Blog: http://luisgonzaleztule.wordpress.com


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