Arte y Cultura — Domingo, 31 de julio del 2011 2:10 pm

El “what if” como una pulsión de la ficción

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"¿Que tal si Charlie Brown fuera el Dr. Manhattan?" (Fuente: myfreewallpapers.net)

Por Jonathan Gutiérrez


Entrar en el terreno del “what if”, sin comprender algunos fenómenos de la ficción, puede traernos a colación discutiones de historia contrafactual desde su vertiente más purista: un ejercicio de imaginación sin fundamentos reales, a pesar que el documento contrafactual pertenece a un momento de la Historia y, por supuesto, al mundo de la vida. Las famosas ucronías se convierten, entonces, desde esta perspectiva en una simple traducción del idioma español: “el hubiera no existe”. Todo es cuestión de no encajar con violencia cada metáfora con que se rigan los individuos y colectivos en nuestro planeta para no descalificarnos en vagas ilusiones de nuestra frustración. Que también, por cierto, son válidas y encarnan ese algo de la ficción que nos aferramos a negar frente al régimen de la insuficiencia suficiente de nuestro ser. En pocas palabras, volvemos a ser víctimas de nuestra finitud en la belleza absurda de las posibilidades infinitas.


En otra ocasión, Joserra Ortíz en su columna La literatura mexicana de hoy, acerca de la crisis del realismo, mencionó lo siguiente: “En cualquier caso, toda buena literatura que se precia de serlo, se presenta como desobediente y detractora de todas las otras experiencias literarias”. Con ello se cumple una de las últimas observaciones de Maurice Blanchot en El espacio literario. La literatura–me atrevo a decir la ficción en general–es una inmersión del mundo. Si desarrollamos un poco más la visión de Blanchot con las observaciones de Ricoeur, encontraremos que la ficción es la inmersión de varias propuestas de mundos en la ambigüedad del mundo, es decir, de esa totalidad que no podemos abarcar y aún así aspiramos a ella. ¿Por qué inmersión a diferencia de reversión? La reversión solo recrea la vía negativa del silencio en la escritura (la observación Escritura y Silencio de Barthes es interesante, sin embargo, no desarrolla del todo la vía positiva que Max Picard muchos años antes dejaría claro en El mundo del silencio). Tomamos aquello que no es literatura para convertirlo en literatura, negamos la palabra para afirmar la palabra y hacer las cosas todavía más verdaderas de lo que lo son ya en la naturaleza, a propósito de El arco y la lira de Octavio Paz en su introducción sobre “Poesía y Poema”. La esencia de la literatura está en la no-literatura. La esencia de la ficción está en la no-ficción. La inmersión va hacia el lado contrario o uno distinto al de la tradición, pero va hacia sí misma. Revertir contempla solo, si no lo reflexionamos en contraposición a la inmersión, su lado contrario y no el volver en sí. Por ello, en la ruptura siempre hay continuidad del fenómeno aunque esté tranformado. Seguimos hablando de lo mismo, pero con nuevas formas o el olvido de otras formas. Conclusión: el hubiera sí existe, pero como fragmentación, no como unidad.


Tomemos un ejemplo en la historia de los cómics. La novela gráfica Watchmen–a veces catalogada solamente como novela por su impacto y revolución en la ficción, así como el manejo de su escritura literaria–nos plantea en uno de sus tantos resúmenes la posibilidad más cruel para la fantasía de los superhéroes: ¿qué tal si antes de los años cuarenta en el siglo XX alguien realmente se hubiera disfrazado de superhéroe para defender la justicia?  La pregunta es base, pero no suficiente para toda la propuesta de Alan Moore. No se trata solamente de un eco quijotesco, sino de las repercusiones de Moby Dick en Alan Moore para la cultura de los superhéroes a inicios de los ochenta, sin olvidar el alto simbolismo presente desde el perfume hasta las sombras de la pareja en la pared, aludiendo a aquellas en Hiroshima. El mundo de Alan Moore es alterno, contrafactual, pero su “hubiera” es verdadero: existe. El punto más claro está en las tensiones internacionales de la Guerra Fría. Dr. Manhattan, un superhéroe, es usado como un arma de destrucción masiva. Nixon gana en Vietnam. La ucronía es verdadera si observamos los elementos en cuestión: un país en presencia de un gran poder dirigirá las acciones de éste a su favor para el cambio de la Historia. La razón instrumental no podría ser mejor ilustrada mediante una novela gráfica. Solo que la razón instrumental puede crear el malestar de su instrumento, que este adquiera conciencia de sí y destruya los hilos que lo amarran trayendo grandes consecuencias. Finalmente, el instrumento solo cambia de intereses como ocurre en el pacto entre Dr. Manhattan y Ozymandias. Los comportamientos son verdaderos. ¿Qué pasará cuando un país logre aprovechar la fortaleza y pontencia de un fotón? Watchmen es, de cierta manera, hacer filosofía de la cultura mediante otro lenguaje. Por otro lado, sí hubo alguien que se vistió de superhéroe: Estados Unidos de América. Por ello, Eduardo Galeano, con toda razón, siempre dice “please, America, don´t save me”.


Otro ejemplo podemos tomarlo de la literatura mexicana. José Emilio Pacheco tiene en su obra una ucronía a la que podemos llamar “El Obregonato“. No está por demás aclarar la alusión del Maximato en el apellido del caudillo. La premisa es clara: León Toral no logra matar a Álvaro Obregón y éste logra ser presidente “de 1920 a 1924 y volvería a serlo desde 1928 hasta su muerte en 1968″. Obviamente, diríamos que este hubiera no existe para nada al tomarlo de forma literal: Obregón se murió, este hubiera no existe. Cierto…si no supieramos las capacidades del Logos para transmigrar de un cuerpo a otro sin que nos demos cuenta. En palabras de un querido profesor, el Logos es como la mano del novio en el cine: no puedes verla, pero la sientes. Por eso podemos ver un Obama a veces como demócrata y otras veces como republicano. Pido disculpa si mi ejemplo lastima los sentidos de alguien: debe ser el Logos de un pinche socialista el que me tiene presa de la frase (ponga un silencio aquí, y espere su turno).  ¿Cómo es que Obregón vive entre nosotros a pesar que León Toral sí logró matarlo? Hay una imagen peculiar en la ucronía de José Emilio Pacheco que puede ayudarnos a comprender por qué este hubiera sí existe: “Al enviudar por segunda vez en 1948 Obregón se casó con la gran estrella María Félix. La pareja presidió las celebraciones de los 40 años de la Revolución en 1950 e inauguró la era de la pantalla televisiva con su mensaje para el próximo medio siglo”. El imaginario como un sistema de control: la figura del caudillo, en compañía de la gran estrella, proyectándose en la televisión. Si no le suena esta imagen, será necesario volver a ver la novela Destilando amor o la imagen oficial del Estado de México en el 2008. Obregón (de apellido Hubiera) existe, pero en forma de fragmentos, uno de ellos, Enrique Peña Nieto. Pero eso dejémoslo al lector. No arruinemos el texto de Pacheco.


El “what if” sin importar la documentación del autor siempre será objeto de la Historia. Gadamer ya nos dejó claro que uno mismo se convierte en objeto de ella. Tiene la peculiar habilidad y realidad para ser en el mundo aunque comencemos a descalificarla por medio de los complejos de nuestra época. Recordemos que los complejos no son enfermedades ni padecimientos, son formas de interpretar la realidad. Y la ficción es un complejo, como a veces el complejo es una ficción. El “what if” es una de las pulsiones bases para la inmersión de los seres humanos en su cultura y malestar. Es detractora, recordando un poco las palabras de Joserra y abusando de ellas, y se debe a la insuficiencia suficiente de nuestro ser. El mundo nunca es suficiente, pero eso es suficiente para que sigamos soñando y escribiendo a pesar de la miseria de mundo. Incluso los vigilantes pueden convertirse en Charlie Brown y sus amigos aunque no nos parezca.

2 Comentarios

  • ke tiene que ver esto con MARVEL COMICS?????????????????????????????????????????

  • Hola Javier:

    Disculpa la tardanza. Tuve unos problemas con una fractura que me impedían contestar a tu pregunta. ya estaremos de vuelta en la sección para publicar más contenido que quedó pendiente desde la semana pasada. Esperemos sea de tu agrado o, al menos, cree diálogo para el aprendizaje de todos.

    No tiene que ver directamente con Marvel, aunque éste se trate de un gran compendio de ucronías en dicho universo. Marvel no es el único que lo maneja, para muestra de ello ya habrás visto los dos ejemplos que menciono. DC también lo hace con el tiraje de Stan Lee: ¿qué pasaría si Stan Lee hubiera creado algunos personajes de DC?

    Básicamente, si algo tiene que ver Marvel con este ensayo, es que sus What if son el hubiera en forma de unidad, es decir, la historia total de cómo serían las cosas si hubieran ocurrido de tal modo. Si ves, algunos rasgos de los what if de marvel se ven en el universo “oficial”. Por ejemplo, ¿qué pasaría si los Vengadores jamás de hubieran juntado? no ocurre como tal, pero sí lo observamos cuando el grupo se desintegra.

    Espero la respuesta pueda darte más dudas.

    Saludos

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