Arte y Cultura — Miércoles, 23 de junio del 2010 6:18 pm

An education (2009): Porque no hay nada como un buen diploma para anexar a tu currículo

Escrito por

"Niñas bien" (Blackchristiannews.com)

Por Aristarco de Carradine.

¡Qué viva el Tecnológico de Monterrey! Con sus cientos de sucursales (digo, planteles) en todo el país, con sus precios bajos y amplias becas, y no olvidemos el gran tributo que rinde a los estudiantes acribillados en sus campus. ¡Bendito sea MIT, carajo! MIT, metáfora incierta, alma Mater de Aristarco de Carradine, sin ti yo no sería el mismo. Lo digo sin sarcasmo y con mucha seriedad, pues todas las universidades, por mediocres que sean, acercan al individuo hacia su Tao, su destino -como todo en esta vida-. Alabo a Yale, Princeton y a Harvard también. Con sus altas murallas y soberbios pilares, símbolo de la aristocracia profiláctica. Pero no lo digo yo, me lo susurró el rey Ghidorah en uno de mis sueños anárquicos, espejo negro del terror latinoamericano.

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Quizá las cacas grandes de Hollywood también tengan hambre de poder. No lo sé. Lo único que me consta es el dato de que nominaron a diez películas al Oscar este año. Como bien lo afirmó mi idolatrado actor Tom Hanks, no se había enumerado una lista tan grande desde la víspera de la tercera batalla de Kharkov. Uno bien podría afirmar que anda el celuloide en necesidad de publicidad, la madre del dinero en esta era del Internet. Por el otro lado, no todos somos tan imbéciles como para creernos que aquellas diez cintas merecen estar en semejante categoría; de otras no pongo en duda su grandeza (Inglourious Basterds, A serious man, y creo que es todo: milagros no hago.) Una de aquellas afanadas es nada más y nada menos que An education, filme inglés que se supone debe aumentar el prestigio del cine británico, altamente esperada por las niñas bien de nuestra época.

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La película la dirige la valquiria Lone Scherfig, y la estelarizan Alfred Molina, Peter Sarsgaard y Carey Mulligan, un nuevo talento prometedor del Reino Unido. El argumento relata el enamoramiento de la joven Jenny (Mulligan) por un “judío errante” (Sarsgaard). Jenny es una adolescente de 16 años, con buenas notas, y una curiosidad despierta a mil por hora (o al menos eso piensa), lo cual es perfecto para que un vendedor de pinturas como David la corteje. Otros chicos poco iluminados intentan salir con ella sin ningún resultado. David, en cambio, es un treintañero con mucha sabiduría que legar.

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En las escenas que siguen después del primer encuentro entre David y Jenny, la relación se desarrolla entre bares pseudo-artísticos y hoteles de poca monta. Charlas esnobistas abundan. Y es aquí en donde yo indico mi primera molestia. El filme pertenece al género coming-of-age (el bindungsroman del cine), es decir, uno en el que se muestra el proceso (o periplo) de maduración en el (o la) protagonista. Y, como pertenece a semejante género, es natural que la estudiante inocente de antaño se torne en una fumadora compulsiva con un afán tremendo por mencionar intermitentemente obras y artístas importantes de la literatura, música, pintura, etc. ¡Cuánta grandeza! Si tan sólo supiera lo que el futuro le tiene deparado. Por ello me veo inclinado a catalogar a la más destacada de la clase como una snob cualquiera. Hay una escena en la que el personaje de Carey Mulligan se topa con una mujer de clase y vicio. Para impresionarla, Jenny utiliza frases en francés que bien pudieran haber sido proferidas en inglés. Más desesperante todavía es ver a Jenny y a sus amigiüis mencionar esporádicamente adverbios de afirmación en francés. ¿En dónde firmo para cambiarme al lado oscuro de la fuerza?

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Pero recordemos que el título nos alude a la educación en sí, a las manifestaciones que ésta pueda tener. Es por esto que la intención de la directora es comprobarnos que la educación está presente tanto en la calle como en las aulas. Por desgracia, no se comprendió a ninguno de los dos espacios de manera cabal, sino que sólo se nos muestran los puntos negativos de cada uno, creyendo estúpidamente que son los positivos. A Jenny y a sus compinches sólo se les muestra atendiendo a fiestas y a lugares de buena monta con música alternativa, pero sin mostrar ningún tipo de revelación trascendente en relación con sus añoranzas intelectuales. Podría decirse que la historia de Jenny es una en la que ella entra y sale de un submundo bohemio sin haber aprendido ni jota.

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El problema es que se ejemplifica el conocimiento que puede aportar la sociedad con un simple lío de faldas y de sus desastrosas consecuencias, como si esto fuera lo único que semejantes espacios pudieran aportar. Y luego se hace lo propio con lo aprendido en la facultad, sólo que aquí Scherfig flaquea con una alabanza al aprendizaje teórico. Al final parece como si hubiese sido mejor para Jenny aprender de los libros que de las personas, dado que de las últimas sólo se conocen las mil y un posiciones del libro del Kamasutra. A lo que yo respondo con lo siguiente: si esta tipa no puede sacar nada más útil de su vida, está condenada a la mediocridad. El éxito es completamente irrelevante.

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La escena más desastrosa de la película es cuando Jenny acude a pedirle perdón a su maestra en su departamento por haber descubierto la falacia de la preparatoria. La protagonista había insultado a la pedagoga por haber tachado su conocimiento de limitado, ya que la veía como un gusano de biblioteca, lo cual era cierto. Pero claro que le tenía que pedir perdón por haber mencionado una verdad incómoda. Lo que no soporto es que al entrar Jenny en la habitación no necesite ninguna explicación de nada, ella sabe que se ha equivocado con lo que le dijo a su maestra y merece rogarle para que la admitan en la universidad. Lo triste es que lo único que puede ver es un departamento convertido en un estudio con libros y pinturas, entre otros cachivaches de la misma índole. ¿Y esto es suficiente para decir que ella elabora lecturas a nivel de profundidad? ¿Ésta es acaso la prueba irrefutable para comprobar una grandísima integridad? No lo sabemos, porque no sucede ninguna comprobación o dato que lo afirme contundentemente. El discurso, debido a su maniqueismo, llega a ser casi anti-feminista. Básicamente, por el decir que las mujeres únicamente pueden aprender el artilugio del sexo o la sabiduría enciclopédica.  Scherfig por supuesto opta por decir que lo correcto es el conocimiento teórico y no el pueril desenfreno de una vida bohemia. En vez de hacer un uso ecléctico de lo bueno de ambos espacios, negligentemente se predica la superioridad de la academia. Después de todo, para Scherfig la vida sólo sirve para aprender a capitalizar tus genitales y las intrigas que estos te puedan brindar. Bueno, al menos Rangel Sostmann ha dimitido de su cargo.

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No todo está fuera de lugar. Las actuaciones son buenas, sobre todo la de la joven Carey Mulligan que estoy seguro la veremos en un futuro muy cercano en Hollywood. Y el guión suele brillar a espasmos, no tanto en relación a la trama, más bien al diálogo que a veces llega a tener un buen ritmo. Creo que lo más importante de todo son las sugerencias que se hacen en torno a la vida bohemia, como la mezcla del arte con el crimen, por ejemplo. Esto sale a colación de que el novio de Jenny en realidad roba las pinturas que vende. Claro que todo aquello se nos sugiere de manera un tanto sutil, casi como un comentario sin gracia, añadiéndole misterio a un asunto gris al que Jenny inocentemente le da poca importancia. Por desgracia, la dualidad del personaje de Sarsgaard no es explotada de forma que se beneficie un aprendizaje importante, sino el de un escaparate amoroso cualquiera. A veces la película es lo suficientemente mala como para asegurar que la protagonista es en realidad la joven más burra de la clase.

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El problema principal radica en la injusticia de comparar las mejorías de una vida de estudiante con las de un amorío cualquiera. Si el filme trata de la educación per se, por qué mejor no comparar al aprendizaje universitario con el verdadero aprendizaje que suele suceder entre humanos fuera del aula, entre verdaderos apasionados que no dependen de una teoría o serie de reglas para poder superarse. ¿Nos han proveído de todo las universidades? ¿Todos los grandes hombres de la humanidad se graduaron con honores?

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Y para colmo, la tal Jenny está enfrascada en elegir a un criminal culto de novio u optar por estudiar en alguna facultad de alto prestigio. No sé qué es peor: una vida mediocre con un caliente gañán o el tener el derecho de la ostentación intelectual con ayuda de las credenciales pertinentes. De cierta manera, ambas opciones son formas de prostitución. Jenny no hace más que recordarme a los niños del documental Born into Brothels. Un familiar (y no un profesor) alguna vez me dijo que no importa tanto la universidad en donde se estudie, sino que es la persona lo que cuenta.

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Un escupitajo en la cara a la liberación femenina y al aprendizaje que brinda la cotidianeidad: 4 de 10. Me parece que Entre les murs (The Class) es, de calle, superior a esto.

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A continuación, la propaganda goebbeliana de todos los días:

7 Comentarios

  • Me parecen muy agudos tus comentarios, aunque difiero de ti en un punto, Inglorious Bastards no es una gran película, de hecho sólo los oficiales nazis (cuyo nombre no recuerdo) cumplen con las espectativas que crean.
    Sé que es el estilo de Tarantino matar de manera sencilla a personajes que prometen mucho como el caso de Vincent Vega muerto al salir del baño en Pulp Fiction o el caso de Bud en Kill Bill que al hablar de su situación de saca borrachos te hace esperar que halla una gran pelea en el bar nudista y termina muerto por copperheat.
    Pero aquí exageró, el primer fiasco es Hugo Spitz, uno espera que después de que lo rescatan por se un asesino nazis haga a´lgo más que morir en el primer tiroteo en el que aparece.
    Luego está Zoller, de quien esperas un buen tiroteo y simplemente es muerto por una mujer que se aprovecha de su amor.
    En ningún momento te causa simpatía alguno de los Bastardos, a Brad Pitt, cuyo trabajo me ha gustado en otros filmes, simplemente parece que siguió usando el acento de negro sureño que usó en el rodaje de Benjamin Button, que en mi opinión es el Forrest Gump del Siglo XXI.
    Bueno en fin te felicito por tu agudeza, y por eso es que te comentó a pesar de mi observación.

  • Bueno, una disculpa por responder a tu comentario hasta ahora. Supongo que debo de checar más menudo mis publicaciones.

    Javier, aprecio que te haya gustado mi crítica y mi estilo en general. En la revista electrónica que publicaba antes redacté una crítica de Inglourious Basterds en la que analíticamente explicaba el porqué es una gran película. Fue la reseña más larga que hice, por lo que no considero apto enumerarte las razones expuestas de mi opinión. Tan sólo me gustaría que volvieras a ver Inglourious Basterds y no te fijes tanto en la acción o en el protagonismo de los bastardos (algo inapropiado, lo sé), porque para mí Tarantino hace películas bajo un lente poco ortodoxo. Más bien fíjate en la ironía, en el fantoche burlón que tacha a todo de mentira. Y, por favor, no esperes ver únicamente acción, balazos y héroes invencibles. Espero no insultar tu inteligencia con lo anterior.

    Es cierto que es una cinta imperfecta, y que tiene sus errores: estoy de acuerdo contigo en que el filme no sabe si enfocarse en la historia de la judía-francesa o en la de los bastardos, provocando esto una poca importancia en el personaje del mismísimo Brad Pitt. Pero, fuera de eso, considero aún más importante la película como un todo que el cumplir con los clichés del típico thriller de acción.

  • De hecho a mi me fascino Inglorious Basterds, y concuerdo en gran medida con Aristarco. Justamente el comentario de la mini-trama de Shoshana seria mi unica critica de peso que haria sobre la pelicula. Siento que pudo haber sido tratado mas y mejor, aun asi, sus escenas fueron muy amenas (de hecho diria que falto tiempo con los Basterds). En fin, detalles.

    Saludos a Aristarco por otra excelente reseña.

  • En efecto, faltó tiempo con los Basterds y ami criterio se desperdició mucho a Stiglitz y Tarantino se destanteó con la historia de Shoshanna, pero el tratamiento que hace de Landa me parece excelente. Un personaje complejo, bien desarrollado y con muchas sutilezas.

    Había oido rumores de que quería hacer un filme precuela, asi que me imagino que muchos puntos no abordados en Inglorious los podría abordar ahi.

    Saludos

  • Asi es, mi buen Roberto, con cuerdo totalmente contigo. Landa tuvo todo y por eso fue -el-, personaje, aclarando que los mencionados y otros mas tuvieron sus despuntes, pero fueron mas pies de pagina notables en vez de todo un libro fascinante que fue Herr Landa.

    Espero esos rumores sean falso, nunca he sentido que las peliculas de Tarantino, en general, vayan mucho con continuaciones (secuelas) o origenes (precuelas).

    Me gusta mas su universo ya creado, sin dar mucha explicacion.

    Aunque si hubiera -una- de sus peliculas que me entretendria tener algun tipo de historia extra, sea antes o despues, seria en Kill Bill (que, ironicamente, se me figura el tipo de pelicula justamente -no- apto para dar mas trasfondo a sus personajes).

    ¿A poco no seria padre verlos todos juntos en al Deadly Viper Squad en accion?

    Que cosas….

    Heil Landa!

  • Me temo que el buen Mancilla parcialmente se equivoca.

    Quentin Tarantino tenía más de una década queriendo realizar Inglourious Basterds, la cual originalmente estaba destinada a ser una serie (tal vez mini-serie). Después de que el divino realizador comentó que el guión era el mejor que éste hubiese logrado, creció la especulación y expectativa dentro de los círculos tarantinescos. Pero luego el proyecto se cebó, supuestamente por ser demasiado ambicioso y por no encontrar financistas dispuestos al riesgo. Incluso en un momento dado se pensó un rol para Michael Madsen con un personaje que rendiría tributo al verdadero nombre de Charles Bronson, Babe Buchinsky -o algo así, puedo equivocarme-. De modo que es muy posible que el desequilibrio en cuanto a los personajes haya derivado del caos de información en los primeros borradores (al menos yo escuché que hubo varios). Sería interesante que Tarantino algún día saque a la luz estos papales olvidados. Por las barbas de H. J. Knowles, qué suceda.

    Quizá sea cierto que debió haber sido Hugo Stiglitz el psicópata gracioso del lado aliadófilo, en vez de Aldo Raine. De cualquier manera, considero poca cosa lo desequilibrado en ambas historias una vez que se toma en consideración de lo que verdaderamente se trata el filme. Y con esto me refiero al uso original de la tensión y la burla, y de cómo estos emplean al fantoche como artificio. Más que nada son temas, recursos narrativos, diálogos inolvidables y grandes actuaciones. No podría decir lo mismo sobre Death Proof ni de la franquicia Kill Bill. O, ¿podríamos decir lo mismo de Avatar y Hurt Locker? Ni de chiste.

    Y hablando de Kill Bill, sepan, niños, que ya se anunció la tercera parte para el 2012.

  • Chale….de Death Proof me guardo todo comentario…

    Aun asi, pienso que no hubiera estado de mas dar un poco de forma a uno o dos de los Basterds o a Shoshana. En fin, detalles, la pelicula sigue siendo genial.

    Muy buena labor en general, Aristarco, sigue con las buenas criticas (¿que tal una mas actual?, digo, para ver que hay de reciente en cartelera).

    Saludos.

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